¿Osteopatía?



La Osteopatía es una forma de entender el organismo y su funcionamiento, no un conjunto de técnicas. El aspecto fundamental reside en poner el foco del abordaje terapéutico en la salud y no en la enfermedad o disfunción.

Salud entendida no como un estado, sino como ajuste dinámico del equilibrio, que fluctúa constantemente, estableciendo en el organismo adaptaciones y compensaciones que le permiten funcionar de la mejor forma posible, de manera armónica. El osteópata busca en todo momento entender como el organismo se organiza para permanecer saludable y su objetivo es ayudarle a conseguirlo, no aliviar los síntomas sin más.

El objetivo es recuperar la armonía funcional mucho más importante que la normalización o la búsqueda de una perfección estructural. No se busca la simetría, se busca la mejor funcionalidad individualizada y de esta manera un organismo con mayor capacidad de adaptación, mayor salud.
Para ello emplea técnicas manuales destinadas a explorar, escuchar y sentir los posibles desequilibrios y sus consecuencias, estableciendo un diálogo palpatorio con los tejidos para después, una vez localizadas, movilizar e inducir la liberación de esas disfunciones.


Analizar al paciente bajo esta perspectiva obliga a tener una visión holística de este, es decir, entender que el todo no puede ser explicado por la suma de las partes por si solas. Todo ello implica estudiar al cuerpo humano de una manera interelacionada, no por sistemas como es habitual desde una perspectiva mucho más analítica, y hacen de la observación y la exploración un proceso fundamental. La salud del paciente se mantendrá a través del cambio y dicho cambio implicará al conjunto, más allá del sistema que se vea afectado en ese momento o el que nos manifiesta los síntomas.
La importancia de las relaciones anatómicas y fisiológicas en los tejidos humanos implica la necesidad de estos tejidos de estructurarse de una determinada manera para desarrollar con éxito su función. El estudio de la anatomía y sus relaciones es fundamental para el osteópata que explora y trata manualmente la anatomía del paciente buscando una mejor relación con aquellas estructuras y tejidos que permitirán restaurar la funcionalidad perdida.

La integridad anatómica y la funcionalidad de estas estructuras precisan además de una red de suministro metabólico, vascular y neurológico para su óptimo rendimiento homeostático. Es por ello precisamente que el abordaje osteopático combina la búsqueda de las correctas relaciones biomecánicas entre estructuras y sistemas corporales con la optimización del aporte vascular y neurológico a estas. En multitud de ocasiones, estos dos objetivos convergen, cuando son las disfunciones biomecánicas las responsables en la interferencia del correcto flujo de fluidos y de la transmisión nerviosa.

Todo esto que resulta algo complejo visto de manera genérica se puede entender mejor viendo el siguiente ejemplo práctico.

Supongamos una persona con síntomas de dolor y disfunción en un codo a la que se le ha diagnosticado una epicondilitis, inflamación en el epicóndilo o codo de tenista. El epicóndilo es la zona de inserción proximal, en el codo, de los músculos extensores de la muñeca y la mano. Lo clásico es que se le receten antiinflamatorios, analgésicos y reposo o incluso inmovilización sin ni tan siquiera considerar si se trata de una lesión aguda y aislada o un brote agudo dentro de una cronificación de repetidas inflamaciones que ha llevado a una degeneración, tendinopatia degenerativa, tendinosis o epicondilosis. Eliminar la inflamación y el dolor, los síntomas locales, ese es todo el objetivo del tratamiento medicalizado. Desconectar la alarma y de esa forma pensar que ha pasado todo.
El osteópata piensa en global y se hace muchas más preguntas. ¿Por qué ese tejido esta en una reacción inflamatoria?. ¿Ha sufrido una demanda excesiva de trabajo?. ¿Es un brote agudo aislado o se repite de forma periódica?. ¿Están la vascularización, la inervación y la movilidad de esos tejidos restringidas en algún lugar?. Habrá que revisar y valorar el desfiladero torácico, espacio entre la primera costilla y la clavícula por donde pasa todo el paquete vasculo-nervioso responsable de la inervación y el aporte de sangre a las estructuras afectadas. Una estructura puede agotarse por exceso de trabajo o por una mala recuperación en la fase de reposo ¿Puede ser que los músculos extensores del antebrazo estén acortados y con exceso de tono? Esto podría hacer sufrir su inserción, el epicondilo, y por eso está inflamado, como reacción a la agresión y de esta manera poderse regenerar (VER el dolor agudo y el sentido de la inflamación y el dolor). Ese exceso de tono puede corresponder a un exceso de trabajo pero en muchas ocasiones puede estar acompañado de una facilitación del impulso nervioso. ¿Qué es una facilitación? Podríamos definirlo de manera sencilla como un estado de alerta, una predisposición anormal o una actividad continua no funcional de determinadas neuronas que hacen que se produzca o se inhiba determinada función o funciones. Si la facilitación se produce sobre una neurona motora tendremos una hiperactividad de la fibra muscular, con predisposición a que ese músculo se agote con mayor facilidad, se contracture y esté más débil. ¿Dónde puede existir una facilitación?. ¿De dónde viene la inervación de esos músculos? Habrá que revisar la columna cervical, zona de donde emerge la inervación de la estructura afectada, el epicóndilo en nuestro ejemplo, para detectar posibles disfunciones que estén provocando esta facilitación. No tiene porque ser una hernia discal, una protusión, signos degenerativos artrosicos,o una rectificación de la lordosis. Todo esto para un osteópata son efectos secundarios y cambios adaptativos, más o menos graves, de una mala mecánica y de disfunciones mantenidas en el tiempo. El osteópata tratará de liberar estas estructuras para que vuelvan a funcionar de la mejor manera posible.
Y es posible, casi siempre necesario, evaluar si estás disfunciones en una parte concreta de la columna son origen o consecuencia de otras y continuar indagando y explorando, con una visión global.
Todo ello para potenciar el funcionamiento del organismo como un sistema capaz de recuperarse por sus propios medios si estos son estimulados en lugar de entorpecidos con sustancias tóxicas encubridoras de los síntomas que nos dan una falsa percepción de superación del problema a corto plazo pero que nos debilitan a medio y largo plazo. Y aquí también entrará la parte dedicada a educar al paciente en el estiramiento analítico de esas estructuras, si esto es necesario o de corrección de hábitos de movilidad u otros no puramente mecánicos. También explicar las razones por las que es beneficiosa la estimulación activa de la circulación local y la movilidad progresiva de las estructuras afectadas para que esta sea mucho más funcional, así como todo aquello que nos haga más fuertes y sanos, capaces de realizar por nuestros propios medios y en ausencia de disfunciones que lo impidan o lo dificulten, ese ajuste dinámico del equilibrio, estableciendo en el organismo adaptaciones y compensaciones que le permiten funcionar de la mejor forma posible.

La Osteopatía es una terapéutica poco intervencionista en el sentido que no busca la "curación" al mal que padece el paciente sino que ayuda al propio organismo a que despliegue su potencial inherente. Para ello es imprescindible que el paciente sea consciente de que su salud es su responsabilidad. Pero también hay que considerar que no siempre las disfunciones de los tejidos puede restaurar vía manual. Como cualquier otro enfoque terapéutico, la Osteopatía tiene limitaciones y sus capacidades no son, ni por mucho, infinitas.
Pueden ser requerida la suma de esfuerzos de diversos profesionales y la aplicanción de un tratamiento multidisciplinar.



De forma ideal el osteópata busca comprender y hallar la disfunción primaria y corregirla, focalizando allí el tratamiento desde un punto de vista purista ya que esto resolverá las disfunciones y compensaciones adaptativas secundarias que hayan provocado la fatiga del sistema y la aparición de los síntomas clínicos.

No obstante existen situaciones en que el origen del patrón del paciente se halla en una lesión irreparable del tejido tal y como una cirugía, alteraciones congénitas o procesos degenerativos avanzados. O puede suceder que el paciente lleva tanto tiempo con un patrón adaptativo que se han creado toda una serie de cambios funcionales muy difíciles de revertir. No será necesario revertir nada si el paciente es una persona sana y funciona de manera armónica a pesar de las "anormalidades fisiológicas", pero puede ser no sea así, en estos casos el objetivo del tratamiento puede variar ligeramente aunque se mantienen intactos los principios terapéuticos y así, cuando la resolución de la lesión primaria es inalcanzable, el osteópata trabaja sobre aquellos componentes del organismo que permitirán al paciente adaptarse lo mejor posible a su nuevo estado, potenciando esa capacidad adaptación.

De hecho, no existe la perfección o la normalidad fisiológica, todos tenemos "anormalidades", de la manera en que estemos adaptados a ellas depende nuestro estado de salud. No es más sano el que menos anormalidades tiene, variables por otra parte muy ligadas a las diferentes sociedades, épocas y culturas, sino el que mejor adaptado y más feliz vive a pesar de ellas.

Consideramos a cada paciente un sujeto único, con una historia única y en un momento concreto de su proceso. La osteopatía, aunque tiene unas líneas generales de actuación definidas, está muy alejada de los clásicos protocolos ya que cada actuación y cada tratamiento son únicos e irrepetibles, aunque dos pacientes presenten la misma clínica. Esta personalización del tratamiento es una de las características de la osteopatía y contribuye enormemente al éxito del mismo.

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